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“Agradezco a Compassion por formarme integralmente y…”

Alejandra Melara, de 22 años fue beneficiada por un programa de ayuda y desarrollo de esta ONG cristiana.

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Alejandra Melara de 22 años de edad, apasionada por las comunicaciones y

con un gran ánimo por ayudar a las personas que le rodean.

Nació el 17 de junio del año 1993, a pesar de la ausencia de su padre, creció con

mucho amor y cuidados de su madre.

Su pasión surgió a la edad de 4 años, etapa en la que tuvo un acercamiento con

Dios, gracias a la iniciativa de una amiga de la familia que la motivó a ingresar a

un programa de ayuda y desarrollo. Esta ONG llamada Compassion International

trabaja en aquellas comunidades de escasos recursos económicos y su misión es

liberar a los niños y niñas de la pobreza por medio de Jesucristo.

Yo sabía que no tenía los mismos privilegios que otras familias con mejores

condiciones económicas. Sin embargo, con lo poco que disfrutábamos con mi

hermano y mi mamá, éramos muy felices. Selma Gallardo, a quien considero

mentora de mi niñez, me invitó a las clases de escuela bíblica dominical y por

medio de ella ingresé al CDI-Centro de Desarrollo Integral-.

La cualidad que caracteriza a Alejandra, desde su niñez, es su sonrisa y dulzura.

Además, siempre le ha gustado destacar en el ámbito académico y mostrar que

tiene la capacidad para cumplir las metas que se propone en la vida.

Cuando iba a la escuela, tenía un poco de temor por ser rechazada, debido a que

a los demás niños, los acompañaban ambos padres y a mí, quien me iba a dejar y

a traer era mi tía, pues mi mamá trabajaba todo el tiempo. A pesar de ese temor,

conforme pasaron los años y con la ayuda del CDI, aprendí que Dios permite las

cosas con un propósito y que no era menos amada por sólo tener a mi mamá.

Algo que jamás olvidaré, es cuando aprendí a leer: estaba apenas en kínder pero

me entusiasmó tanto ver que mi hermano que estaba en preparatoria repasaba en

casa sus lecciones de lectura. A mi maestra le sorprendió que aprendí demasiado

rápido y mi familia recuerda como leía cada cosa, libro o letrero que tuviera

enfrente. Reconozco que la lectura me ha fascinado desde mis 4 años.

La preparación espiritual, académica y social fue adquirida en gran parte de

Compassion International por medio del CDI y también la educación de su familia.

Alejandra afirma que sus conocimientos han sido adquiridos no sólo por el estudio

sino por las experiencias a lo largo de su vida.

Cuando iba todas las tardes a mis clases del CDI, me gustaba aprovechar al

máximo cada taller que me impartían porque siempre pensé que me ayudaría en

mi futuro. Ahí aprendí la costura básica, la mecanografía, computación, dibujo y

pintura, manualidades, inglés y muchas cosas más.

En cada concurso que pudiera me inscribía, mis maestras del CDI me recuerdan

como una niña muy proactiva y dedicada. Algunos de los concursos que gané

fueron de ortografía y redacción de cuentos, también algunos de cocina, donde me

inventaba recetas y no sé cómo al final, los platillos me quedaban riquísimos.

Para Alejandra, Compassion International El Salvador representa un gran apoyo

en su crecimiento, y relata cómo esta organización le apoyó en su carrera

En el 2011, cuando tenía 18 años, me gradué del programa CDI y me encontraba

en mi segundo año de universidad gracias a una media beca, mi mamá se

esforzaba mucho por pagar la otra mitad, la verdad no era nada fácil. Ese año, me

comunicaron que Compassion tenía un programa de formación para líderes

integrales y que éste incluía en su paquete extenso de formación, una beca

universitaria. En ningún momento dudé en aplicar, y puse en las manos de Dios

este proceso, porque eran cientos de jóvenes a nivel nacional que tenían el mismo

deseo de prepararse, así como yo.

Luego de casi siete meses de constantes pruebas y entrevistas, en noviembre de

2011 me notificaron que fui una de los jóvenes seleccionados para pertenecer al

programa LDP, que traducido al español significa Programa de Desarrollo de

Liderazgo. Fue en ese año, donde una vez más, reconocí que Dios te da las

bendiciones justo a tiempo, porque en ese período, mi mamá se enfermó de sus

rodillas, perdió el trabajo y mi hermano se enfermó gravemente.

Esa noticia me motivó a ser más independiente y a esforzarme por sacar adelante

a mi familia y aproveché al máximo cada lección que me impartían en las áreas de

educación, espiritual, salud, social y de liderazgo.

En mi tercer año de universidad, me llamó la atención el deporte balonmano y

decidí ingresar a los entrenos, así como la danza contemporánea, porque sus

pasos se asemejan al ballet. De mis cinco años de universidad, el más pesado

pero a la vez más disfrutado fue ese, el tercero, en 2012.

Cuando Alejandra llevaba más de la mitad de su carrera, se enteró de una

oportunidad laboral en la radio que había soñado trabajar desde la primera vez

que la escuchó en 2007. Fue esa radio cristiana, el lugar donde obtuvo su primero

Mi primera experiencia laboral fue en Radio Gospel, me enteré en redes sociales

que realizarían un casting y aunque jamás había participado de uno o aplicado a

un trabajo, me animé a participar y gracias a Dios fui una de las seleccionadas. En

esta radio tuve el apoyo de Dalila Arriaza, mi jefa y de mis compañeros de trabajo,

quienes me enseñaron mucho, pude poner en práctica lo estudiado en la

universidad, así como aprendí cosas nuevas, como dirigir un programa bilingüe

para adolescentes y el área de locución.

En 2014, tuve la oportunidad de entrar como pasante en este periódico digital, Pax

Noticias, en la cobertura de las Elecciones Presidenciales en febrero y marzo. Fue

una etapa muy bonita y provechosa porque me perfeccioné en el área de

redacción y esta experiencia me abrió paso para trabajar en un canal de televisión

en el área de prensa como redactora de noticias.

Por cada una de mis experiencias, no dudo que Dios lleva todo en su debido

momento y Él te da y te quita las cosas con un propósito. También doy fe que Dios

también ha trabajado en la vida de mis compañeros del programa LDP, que

culminé con éxito el mes de noviembre de este año.

¿A quién agradeces por cada logro en tu vida?

Sin duda, todo se lo debo a Dios, siempre he dicho y sostengo que Él tiene un

propósito para mi vida y el haberme graduado de la universidad como licenciada

en comunicaciones es sólo un trampolín para cumplir su propósito en mí. Luego

de Dios agradezco a mi mamá por su apoyo incondicional, a mi patrocinador,

quien creyó en mí, aun viviendo en otro país, me escogió para financiar mi carrera

universitaria y ayudó para mi formación como líder. A quien también agradezco es

a mi mentora Mónica Alfonso, quien me acompañó en cada proceso de la beca y

me brindó consejos para afrontar los retos de la vida. Así mismo a Mónica Funes,

líder del programa LDP y demás especialistas de cada área de Compassion

International El Salvador, por formarme integralmente y convertirme en una líder

temerosa de Dios y por crecer mí deseo de ayudar a otros por medio de mi

¿Qué planes para tu futuro?

Si Dios me lo permite, deseo estudiar una maestría. Actualmente estoy trabajando

en una agencia de marketing digital y para conocer un poco más de esa área me

interesa una maestría en ese rubro. Así mismo planeo ayudar a otros jóvenes a

lograr una carrera universitaria, deseo retribuir lo que Compassion hizo por mí, eso

que sembraron en mí, espero sembrarlo en otros jóvenes. Y lo que aprendí de

todas mis experiencias es que mi situación económica no determina mi futuro sino

Dios y mis deseos de salir adelante.

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